miércoles, 29 de julio de 2009

Haciendo historietas II

Haciendo historietas: Formato II




Buenas noches, estimados parroquianos:

Espero que para esta segunda entrega de "haciendo historietas" su propósito haya cambiado y ya no piense en "voy a hacer un cómic", si no en "voy a hacer una tira, un album, una serie en formato tomo o lo que sea". Como ya saben, el formato que hayan escogido va a condicionar el resto del trabajo que tenemos por delante y, más concretamente, la extensión en páginas de la historieta que vamos a contar.


Algunos formatos son más rígidos que otros en cuestión del número de páginas, pero recuerden que incluso los más cerrados se pueden "expandir" mediante la acumulación de volúmenes. Veamos algunos ejemplos:


Blacksad, de Juan Díaz-Canales y Juanjo Guarnido, consta por el momento de tres álbumes, pero la historia contada en cada uno de ellos es independiente y se puede leer por separado; se puede decir que hay un guión para un album para cada uno de los tres. Lo mismo ocurre con, por ejemplo, Asterix de Goscinny y Uderzo o Teniente Blueberry de Charlier y Guiraud; donde se asume que cada album es una aventura independiente de los personajes protagonistas...

Sin embargo puede ocurrir que la historia que pretendemos contar requiera de más páginas de las que nos ofrece un album. No hay problema, series como El cazador de rayos de Kenny Ruíz o Sky doll de Barbucci y Canepa, o muchos otros cuentan la historia a lo largo de varios álbumes.

La mayor parte de las series de "supers" (me niego a llamarles héroes) requieren de más de un comicbook para llegar a su "final" -obsérvese la ironía-.
El manga japonés, por definición, se basa en laaaargas series de tomos. Hay pocas obras de tomo único... me vienen a la memoria Pesadillas de Otomo, La maldición 2 de Shimizu y Meimu, El caminante de Jiro Taniguchi y algunas recopilaciones de historias cortas (en especial recuerdo El viajero de la tundra, también de Taniguchi).
Otros formatos, especialmente los orientados a la web, son mucho más flexibles en cuanto a su extensión.



En cualquier caso debemos ser conscientes de nuestras propias fuerzas y del enorme esfuerzo que requiere hacer una historieta. Es preferible, a mi entender, empezar con historias cortas antes de sumergirnos en una saga gigantesca que nos supere y deje nuestro tebeo inconcluso.





En fin, lo que quiero decir es que si tenemos clara la extensión de nuestra obra podremos estructurarla con mayor facilidad y coherencia.

Si queremos que nuestro trabajo vaya a ser impreso el número de páginas deberá ser múltiplo de 4, cosa que viene dada por las tecnologías utilizadas por las imprentas. Veámoslo:

Melony lleva a la imprenta su fabuloso tebeo de 4 páginas:

Estas páginas se imprimirán en un rollo de papel continuo por las dos caras:

Luego una máquina llamada guillotina cortará el papel -recuerden la guillotina porque aunque ustedes no sean monarcas es de importancia CAPITAL (juas, juas, disculpen este pésimo juego de palabras) para ciertos "efectos especiales" del cómic-.



Finalmente, otro artefacto plegará y encuadernará el tebeo de Melony.

Como siempre esto es relativo y se pueden encontrar historias de cualquier número de páginas, pero la publicación, indefectiblemente, tenfrá un número total múltiplo de 4.

Creo que con esto ya pueden ustedes tomar una decisión coherente acerca del formato de su obra. Ahora deberán afilar la principal herramienta del historietista y pensar QUÉ quieren contar.

Un saludo de Ioannes Ensis, el historietista gandul.

jueves, 23 de julio de 2009

Anábasis 002

"Anábasis, segunda entrega"
Estimados visitantes:
Tengo que aclarar un aspecto de este tebeo, ya que me han preguntado varias veces por ello.
Los griegos denominaron "bárbaros" a los no hablantes de griego porque su conversación les sonaba como una cháchara que transcribían como "barbarbarbar...", de ahí la palabra "βάρβαρος" (que se traduce literalmente como "el que balbucea") que pasó al latín como "barbarus", también con la connotación de "enemigo" o "extranjero".
Por eso, cuando en esta historieta habla algún persa su texto se limita a "barbarbarbar", además de aparecer en un bocadillo cuadrado para distinguir visualmente (además) un idioma del otro.

lunes, 20 de julio de 2009

Haciendo historietas I

Haciendo historietas: Formato

Me fastidian la mayoría de los métodos para "dibujar cómics".

Fíjense ustedes que no soy quien para dar lecciones de nada a nadie; sin embargo, abusando de su paciencia y de la amistad personal que me une a alguno de ustedes, voy a atreverme a exponer el "método" que uso en las humildes clases que imparto aquí. Para ello contaré con la ayuda de Melony, nuestra bella pero eficaz ayudante... saluda a nuestros ilustres visitantes, por favor...




Estimados visitantes: voy a usar indistintamente los términos cómic, tebeo e historieta -y aún diría manga- por amenidad narrativa. Y no voy a dar ninguna definición de esto, así que, ¡adelante!

Cuando vemos un cómic lo primero que percibimos es su forma física, es decir, el medio en el que se nos presenta el producto. Si Melony lo tiene a bien nos mostrará algunos ejemplos:




Esos son los formatos principales que podemos encontrar en nuestra tienda de cómics favorita.

El tomo es el más pequeño de los tres, mide aproximadamente 11,5 x 18 centímetros, aunque podemos encontrar variantes. Las páginas suelen estar encoladas y la tapa es blanda. A lo mejor tiene una sobrecubierta colorida. Si lo hojeamos y ojeamos -disculpen ustedes este pésimo juego de palabras- veremos un buen número de páginas (por lo general más de cien) con una media de 4 a 6 viñetas por página -aunque esto depende del autor en concreto, pero como media está bien- impresas en blanco y negro. Este es el formato con el que solemos asociar el llamado "manga" de origen japonés.

El comic book es algo más grande: 25,7 x 16,7 centímetros, con las páginas grapadas y también con tapa blanda. Es en el interior donde comienzan las diferencias: apróximadamente 36 páginas, con una media de 6-8 viñetas -esto también es relativo- y , sobre todo, a color. Casi todos los tebeos de "supers" (no me gusta calificarles de héroes) estadounidenses son publicados originalmente en este formato.

El álbum es el más grande de los tres, con diferencia. Aquí la tapa es dura y las páginas pueden ir cosidas o encoladas. El número normal de páginas es de 48, con 8 o más viñetas cada una -de nuevo esto es relativo, claro- y casi siempre a color. Es el, digamos, formato nativo de la escuela franco-belga de historietas.

Pueden encontrar más información aquí.

De estos formatos derivan otros, además de algunos especiales o "inclasificables" propios de ciertos géneros.

Zashi: Es un tochazo (puede tener más de 500 páginas, digamos que entre 300 y 1.000 es lo normal) que recoge distintas historias que luego se publicarán en Tankobon (que es como se dice "tomo" en japonés). Blanco y negro, por supesto.

Libro: Puede recoger una historia larga (lo que se ha dado en llamar "novela gráfica") o una recopilación de comikbooks, retapados y a un precio exorbitante. Blanco y negro o color...

Revista: Igual que las zashi, pero con páginas más grandes, recopilando historietas publicadas originalmente en formato álbum.

Fanzines: todos los tamaños, todas las posibilidades.

Últimamente se está recuperando, gracias a internet, un formato casi desaparecido, aunque fue muy común en nuestro país. Por favor, Melony:





Se debe a los webcomics y, aunque antaño era común encontrar material impreso en este formato, actualmente se usa para evitar los molestísimos "ascensores" de las barras de desplazamiento. Otras soluciones para los webcomics provienen de la prensa diaria: las tiras, que se basan en las tiras cómicas, y las viñetas únicas que provienen del humor gráfico, aunque si se usan para contar una historia -en vez de ser una viñeta suelta- yo prefiero llamarlas "viñetazos".



No creo que la cuestión del formato deba explicarse al final del método (o, como hacen algunos, obviarla).


De modo que si ustedes han decidido hacer un cómic deberán usar la herramienta básica y principal del hisotrietista -el cerebro- y pensar que aspecto final desean que tenga su trabajo.


Esta primera decisión es crucial, porque condicionará el resto de tareas a realizar, así como las estrategias narrativas y recursos que podremos, o no, usar.


Siéntanse libres de dejar en los comentarios cualquier duda, queja o sugerencia que deseen. La bella Melony estará encantada de atenderles (si ella quiere, claro).


Un cordial saludo de Ioannes Ensis (el hisotrietista gandul).

miércoles, 15 de julio de 2009

Anábasis 001

Anábasis es la historia que escribió Jenofonte acerca de sus experiencias como mercenario al servicio del sátrapa persa Ciro el menor. También se conoce el libro como "La expedición de los 10.000".
Antes de poner la primera página tendría que explicar un poco el por qué y el cómo de esta historieta. Resulta que yo trabajo en un pueblo de los alrededores de Madrid, mientras que vivo en la capital. El trayecto incluye el metro, con un trsbordo y sus consiguientes esperas, una larga pausa en el intercambiador de transporte y otro largo trayecto en un autobús de cercanías... en total, cerca de hora y media de ida y otro tanto de vuelta. Resulta que yo aprovechaba estos "tiempos muertos" para leer, pero me dije "¿por qué no hacer una historieta en vez de leer?"; y es por eso que esta primera página está aquí.
Desde el principio pensé en este trabajo para la Licuadora, de modo que eso me condicionó un formato apaisado. Además, los materiales que tenía que usar no deberían ser aparatosos, pues trabajaría en el metro y el autobús, rodeado de gente y las más de las veces de pie, así que estoy utilizando un cuaderno formato DIN A-4, un portaminas 0´5 HB y un bolígrafo negro BIC... nada de regla, goma o cualquier otra sofisticación. Aquí está el resultado, que espero sea de vuestro agrado.

lunes, 13 de julio de 2009

En Madrid, entre dibujos y tequilas

Max Vento estuvo en Madrid hace unos dias presentando su nuevo libro. Esto lo escribió en su blog:

Hace un par de semanas que fue la presentación de mi cómic en Madrid. Por suerte, contábamos en la posterior juerga con Belén García Francoy, periodista de raza que escribió esta crónica en tono de cachondeo que ahora fusilo indecorosamente. Todo un honor aparecer en su concurrido blog Quédate a dormir.

Adios a mi marionravenwoodismo
Tengo este post pendiente desde hace un par de fines de semana. Pero es que, amigos, me ha costado recuperarme de aquella noche, que empezó en un garito de tapeo, continuó en otro de modernos y terminó de mala manera.La culpa fue de Max Vento, autor de "Actor Aspirante", que vino a presentar su nuevo comic a Madrid.La culpa fue de mi hermana Ro que me lió para sacarlo por ahí.La culpa fue de Mauro Entrialgo, que se inventó el juego de beber un chupito de tequila cada vez que escucháramos las palabas "Michael Jackson".La culpa fue del camarero del primer garito, que nos invito a los tequilas.La culpa fue de mi metabolismo, que no es el que era.Vamos por partes. En la cena, entre tapas y cerves, tres dibujantes e ilustradores me hicieron unos dibujitos muy chulos... pero me pidieron algo a cambio.-A ver, periodista, ahora nos harás tú una crónica, ¿no?Escribí una crónica improvisada en una servilleta, y la leí con mi mejor voz de radio. Un rato después mediobosquejé una segunda. La tercera la escribí a posteriori, porque esa noche no estaba en condiciones.

Los dibujantes beben, con o sin, pero no necesitan ir al baño
Si le das a un artista un vaso con líquido bebible dentro, un papel y un boli... y lo tendrás entretenido hasta 6 horas. Esta es la moraleja que sacan Be y Ro de su velada entre comiqueros. Se advierte una pequeña modificación en la conducta, eso sí, si el dibujante en cuestión vive fuera de España. Pero ésa es la excepción. Hasta cuatro rondas de cervezas y nesteas aguantaron Max, Álvaro y Juan sin necesitar pasar al aseo de los chicos... Todo un record, según las experiencias previas de estas dos improvisadas reporteras.

Y luego otra.

Camarero antipático termina siendo un trozo de pan
Los peores modos de la restauración madrileña convertidos en 100 kilos de fan entregado al cabo de cinco rondas, varias raciones, papeles, rotus y dibujos. El camarero empezó mal, con pocas ganas, poco encanto y menos sonrisas, pero tres horas después pedía a los dibujantes Juan Espadas, Álvaro Muñoz y Max Vento que le hicieran algo especial para decorar las paredes del local. El talento todo lo pudo aquella noche, incluso trocar un mal comienzo en un gran final: tres rondas de tequila a cuenta de la casa.

La verdad es que da un poco de apuro que escriban de uno en blogs tan concurridos... pero bueno, además de gandul soy un sin-vergüenza.
Un saludo.