martes, 10 de junio de 2014

Alegoría

Alegoría
Hace unos cuantos años )muchos, en verdad) conocí a la gente de Rantifuso, uno de los mejores, si no el mejor, fanzine del panorama actual. Lo demuestra su longevidad, lo demuestran sus autores en los múltiples eventos a los que acuden y que alegran con su presencia, lo demuestra los premios logrados en su ya larga trayectoria.
La calidad gráfica de los rantifusos no ha hecho más que mejorar con el tiempo; la calidad de las historias no, ya era impresionante desde el principio.
Por eso fue para mi una verdadera sorpresa cuando recibí un mensaje de Samu (uno de los entusiastas fundadores de esta joyita del cómic) invitándome a participar en el número 11.
Mucha ilusión, de verdad, mucha ilusión participar con ellos y con toda esta gente: Martín Barbudo, Miguel Farrona, Juan Fender, Daniel García, Samuel González, Jaime Ramos, Elena Martín, Julio Rodríguez, David Vargas, Lara Isabel, Elisa G. McCausland, Mol (Jose Ignacio Molano), Jesus Briosso, Maria Jose Sánchez, Nacho Arranz, Rubén Ziontifik, Aitor Eraña, Nacho Fernández, León Palomares y Bárbara Villegas.
Os invito a que paséis por su página web y le echéis un vistazo a la descarga del número 11 (http://rantifuso.es/rantifuso-11/) y si os gusta compréis el fanzine.

¿Y por qué ahora subo esta historieta que se publicó allí?
Porque es un momento en el que creo que todos debemos posicionarnos ante la situación del mundo. Los que somos historietistas gandules sólo podemos hacerlo con historietas. Esta salió a la luz en diciembre de 2013, antes del descalabro del bipartidismo en las recientes elecciones europeas en España, antes de la abdicación del Borbón, antes de que la gente empezara a manifestarse por que les permitan expresar su opinión.
Ya veremos lo que pasa después.
Esta es mi pequeña historia, mi diminuto granito de arena de mierda.

Sería para mi una verdadera satisfacción que compartierais esta pobre historieta (si os gusta y lo consideráis oportuno, por supuesto) para que mi voz suene un poco más alta que un pedo silencioso (que, al fin y al cabo, es lo que es).

Gracias por leer este tostón.



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